Cómo aprender a pensar

Cómo aprender a meditar

La meditación es una actividad milenaria que cada vez cuenta con más adeptos en Occidente. Si bien es verdad que la meditación tiene sus orígenes en ciertas tradiciones religiosas y filosóficas de Asia, se trata de una práctica que resulta realmente útil y ventajosa para personas de todas las edades, motivo por el como cada vez son más los interesados en aprender a pensar.

En el siguiente artículo de Sabioz te desvelamos todo lo que has de saber sobre de qué forma aprender a pensar: beneficios, géneros de meditación y meditación guiada para que puedas conseguir todas las ganancias de esta actividad por medio de unos fáciles pasos.

Significado de pensar y géneros de meditación

Lo primero que has de saber es que existen diferentes géneros de meditación y, dependiendo de tus objetivos y tus preferencias, algunos te resultarán más efectivos que otros. Teniendo en cuenta que este artículo se dirige a principiantes, en un principios dividiremos la meditación en dos grandes bloques principales: la meditación espiritual o religiosa y la meditación laica.

La diferencia entre un sistema y el otro recae sobre los objetivos de la práctica meditativa pero, alén de esto, los pasos y procesos a proseguirse son muy similares. Esto prueba que lo que resulta realmente esencial es aprender a pensar, en tanto que el uso que le desees dar a posteriori va a depender de tus objetivos particulares y de los métodos de relajación que mejor te funcionen.

Meditación religiosa o espiritual

Se trata de la meditación original y está basada en las tradiciones asiáticas de las religiones de la India (hinduismo y budismo). En este caso, la meditación se realiza con el propósito de conseguir un estado mental superior y de localizar la paz interior de uno mismo.

En el caso del hinduismo, el propósito final de la meditación es la unión espiritual del ánima individual con el Absoluto, al paso que que en el caso del budismo el propósito de la meditación está enfocado a la superación del apego, lo que lleva al practicante a conseguir el estado del Nirvana, en el que cesan todas las pasiones, los deseos y el sufrimiento.

Meditación laica

En este caso, el propósito de la meditación no está motivado por un fin espiritual, sino más bien psicológico. El objetivo de la meditación laica es calmar la mente y conseguir un estado de paz interior libre de ansiedad. Este género de meditación se ha desarrollado sobre todo en países occidentales donde la meditación se entiende como una herramienta que deja mejorar el control y el autoconocimiento de uno mismo.

Ahora que tienes claro cuáles son los dos géneros de meditación principales, vamos a explicarte con más detalle otras clases de meditación muy populares y consejos para pensar que debes tener en consideración si piensas en comenzar a practicar esta actividad.

Cómo aprender a meditar - Significado de meditar y tipos de meditación

Meditación Vipassana: punto por punto

Quizá hayas oído conversar de la meditación Vipassana, pues es una de las más viejas y practicadas en el planeta de la meditación. La Vipassana, cuyo significado textual es “ver las cosas tal somo son realmente”, consiste en observar la mente y el cuerpo de uno mismo para conseguir paz interior y calma mental.

A través de la meditación Vipassana, uno de los métodos de relajación más conocidos, el practicante se adentra en un viaje de autoconocimiento y autocontrol que le deja observar desde otra perspectiva y suprimir los inconvenientes más superficiales y angustiosos del día a día. Los pasos principales que debes proseguirse para comenzar a practicar la meditación Vipassana son los próximos:

  1. Una vez estés sentado comodamente en un lugar tranquilo, cierra los ojos y estira tus músculos para destensarlos un tanto. No resulta necesario que adoptes una situación específica si esta no te resulta natural.
  2. Empieza a coger aire por la nariz poco a poco. Tómate tu tiempo; posiblemente al principio te resulte ventajoso contar hasta cuatro al paso que tomas aire.
  3. Espera dos segundos y suelta el aire por la boca con la misma lentitud.
  4. El objetivo de la meditación Vipassana es que puedas hacer el proceso con un control absoluto de la respiración. Observa tu cuerpo por la parte interior al paso que coges y sueltas el aire poco a poco; intenta recorrer el camino que hace el aire por medio de tu cuerpo.
  5. No te frustres si te cuesta concentrarte y te despistas con sencillez, pues es absolutamente normal entre principiantes. Toma nota de lo que te haya distraído (de esta manera sea un sonido, un picor, un recuerdo, etc.) y vuelve a concentrarte en el vaivén de tu respiración.

No pierdas la paciencia aunque te cueste concentrarte durante las primeras sesiones, pues es un proceso largo y duro. No te fuerces si ves que tus movimientos no fluyen con absoluta naturalidad; vuelve a comenzar y además intenta redirigir tu atención cara la respiración. Puede que al principio solo consigas pensar durante un minuto o incluso menos, pero despreocúpate, sigue dedicando unos minutos al día y, al poco tiempo, verás como los segundos comienzan a resultar menos pesados.

Cómo aprender a meditar - Meditación Vipassana: paso a paso

Meditación Zen o Zazen

La meditación Zen, además llamada meditación Zazen, no es de las más recomendadas para principiantes debido a que requiere una postura muy estricta que solo se puede conseguir con la práctica. De hecho, la postura es, de esta manera como la respiración y la actitud del practicante, un pilar básico de la meditación Zen. A pesar de su complicad, vale la pena mentar este género de meditación, pues es una de las más ventajosas que existen.

La meditación Zen se comienza con la postura del loto en el suelo. Una vez conseguida esta compleja postura, debes servirte de herramientas como la respiración y la autoobservación de la que hemos hablado para conectar con todo el universo, no solo con uno mismo.

Los practicantes de le meditación Zazen comprender el cuerpo, la mente y el espíritu como uno solo, algo que les deja adentrarse en un estado de paz interior con sensiblemente más agilidad. Si quieres conocer con más profundidad este género de meditación, te invitamos a este artículo sobre Cómo hacer meditación zen.

Cómo aprender a meditar - Meditación Zen o Zazen

Meditación Kundalini

Si la palabra te resulta familiar, es pues probablemente hayas oído conversar del Kundalini yoga, uno de los géneros de yoga más practicados en todo el planeta. Sin embargo, la filosofía Kundalini cuenta además con un estilo de meditación bien interesante que se caracteriza, principalmente, por la voluntad de despertar la mente de un estado pasivo y además indolente.

Para practicar la meditación Kundalini y activar la energía Kundalini se recurre a técnicas y herramientas como la respiración, los gestos mudras y la reiteración de mantras para impulsar a la mente a zambullirse en un estado de profunda desconexión y calma. Según la meditación Kundalini, los vamos a ser humanos tenemos una mente positiva, una mente negativa y una mente neutral, y solo consiguiendo el equilibrio de estas tres psiques por medio de la meditación podemos conseguir un estado de paz interior ideal.

Cómo aprender a meditar - Meditación Kundalini

Meditación de los Chakras

¿Sabes qué son los chakras? Según el hinduismo, tenemos 7 chakras situados en puntos muy específicos de nuestro cuerpo. Estas zonas de energía están conectadas entre ellas y, por medio de su equilibro, se cree que se puede conseguir una salud mental y física infrecuente. Este género de meditación está muy dirigida a:

  • Limpiar los chakras
  • Activar los chakras
  • Equilibrar los chakras

Se realiza por medio de mantras y de unos gestos y posturas específicas para activar unas zonas del cuerpo o bien otras. Este género de meditación acostumbra a ser realmente practicada por aquellas personas que desean mejorar el flujo de energía de su cuerpo y aprender a concentrarse. Gracias a la respiración consciente, a la autoobservación y a la visualización de elementos específicos se puede conseguir un equilibrio total de estas ruedas de energía, como se llaman literalmente en sánscrito. Te mostramos, ahora, la ubicación de los 7 chakras de nuestro cuerpo.

Cómo aprender a meditar - Meditación de los Chakras

Beneficios de pensar: para qué exactamente vale

Ahora que has visto y conocido los géneros de meditación más populares que existen, te descubrimos los rebosantes beneficios de pensar. La meditación es una actividad que deja mejorar nuestro estado mental y nuestra relación con nosotros mismos pero, además de esto, acarrea muchas otras ganancias:

  • El yoga y la meditación en casa o en una investigación sirven tanto como curación como prevención del agobio, motivo por el como acarrea un estado de mayor calma y serenidad.
  • Aquellos que practican meditación destacan, además, la relación de esta actividad con una mejora del autocontrol y la toma de resoluciones. Esto se debe a que, al reducir la presencia de substancias como el cortisol y la adrenalina, el individuo en cuestión puede actuar de forma más racional que pasional.
  • No todos los beneficios que se consiguen de la meditación son sicológicos, pues la practica de esta actividad además acarrea múltiples beneficios físicos específicos y tangibles. Los amantes de la meditación destacan una mejora, por poner un ejemplo, del estado de ciertas enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular.
  • Así mismo, además se ha vinculado la meditación con la reducción de peso. Esta pérdida de peso no se debe en sí a la práctica de la meditación, sino a que esta actividad reduce la ansiedad y, en consecuencia, lleva a los practicantes a reducir la ingesta de comestibles en casos superfluos.

Si quieres conocer una lista completa de todo lo que te puede aportar esta práctica, te invitamos a que le eches un vistazo a este artículo sobre Cuáles son los beneficios de la meditación para la salud.

Cómo aprender a meditar - Beneficios de meditar: para qué sirve

Cómo aprender a pensar punto por punto: meditación guiada

Aunque existen diferentes formas y métodos de meditación, ahora te proponemos una lista de diez pasos ideales para principiantes que deseen hacer yoga y meditación en casa. Sigue esta meditación guiada un día tras otro y estos consejos para pensar y, en cuestión de semanas, empezarás a querer los beneficios:

  1. Prepara el ambiente: lo primero que debes tener en consideración es que, para pensar, precisas un ambiente recomendable. No resulta necesario que te distancies hasta una playa desierta o hasta las montañas, pero sí que es recomendable que encuentres un lugar sigiloso, con poca luz y ausente de distracciones externas.
  2. Prepárate a ti: es esencial que no te pongas a pensar con hambre, por poner un ejemplo, o justo tras comer, ya eso te haría distraer sencillamente. Si antes charlábamos de evitar distracciones externas, ahora nos centramos en evitar las internas. Algo que puede asistirte, sobretodo durante los primeros días, es programar un temporizador que te avise tras 10-15 minutos para que el proceso no te resulte pesado y evites la tentación de mirar el reloj de manera continua.
  3. Escoge ropa cómoda y un lugar blando: para poder pensar bien, resulta necesario sentirse cómodo y no tener prisa. Los cojines “zafu”, por poner un ejemplo, están diseñados singularmente para que puedas pensar sentado, aunque un cojín similar podrá cumplir con las mismas funcione. En en caso de que desees pensar tumbado/a, es esencial que lo hagas sobre una colchoneta o alfombra.
  4. La postura recomendable: en el momento en que hayas preparado todo el contexto y el espacio, debes elegir la postura más recomendable y cómoda para pensar. Este consejo para pensar es esencial, pues existen diferentes posturas que pueden asistirte a conseguir los objetivos. Una de las más habituales es pensar sentado en situación de loto o bien tumbado (lo que en yoga se conoce como la postura del cadáver). Ambas posturas son buenas, con lo que su elección va a depender de cada persona.
  5. Inicia la respiración pausada: una vez hayas adoptado la postura recomendable, debes comenzar el proceso intentando adoptar una respiración pausada. Para ello, deja que el aire fluya con absoluta naturalidad por tu cuerpo; realiza inspiraciones y espiraciones que sean naturales. La respiración es uno de los elementos más esenciales de la meditación, pero además uno de los más bastante difíciles debido a la atención que requiere. Para pensar apropiadamente, la respiración he de ser el centro de atención de tu mente, pero debes evitar alterarla.
  6. Respira con el estómago: cuando hayas adoptado la respiración pausada, céntrala en lo que es conocido como “respirar con el estómago”. Esto consiste en dirigir la respiración cara la parte baja de los pulmones, de semejante forma que el diafragma ejercite presión en el estómago y la tripa se llena y deshinche con cada inhalación y exhalación. Esto deja que la caja torácica prosiga quieta, lo que ayudará en el proceso de relajación.
  7. Deja la mente en blanco: una vez hayas equilibrado la respiración y la hayas dirigido con éxito cara el estómago, debes procurar dejar la mente en blanco. Este es, probablemente, el paso más difícil de cualquier meditación, en tanto que la mente siempre y en todo momento está en muy frecuente movimiento. Ten en cuenta que “dejar la mente en blanco” es una expresión, en tanto que no pensar en nada es casi imposible. Lo ideal es que centres los pensamientos únicamente en la respiración. Cuando aprecies que te distraes con otros pensamientos, mantén la calma y redirige la atención a la respiración.
  8. Nota la pérdida de tacto: conforme la meditación vaya avanzando, si esto ocurre como se debe, vas a apreciar que el tacto de tu piel, como el peso de tu cuerpo, comienzan a diluirse. Esto se consigue solo en los casos más avanzados de meditación, con lo que probablemente tardarás años en conseguir este punto. Esta sensación acostumbra a comenzar por los dedos de los pies y los dedos de las manos y, poquito a poco, se va extendiendo cara la parte superior de las extremidades. Si te ocurre algo semejante, ten presente que es muy normal y no hay nada de lo que asustarse.
  9. Disfruta del estado de paz mental: cuando hayas alcanzado este estado, te encontrarás en el momento de pleno desarrollo de la práctica meditativa. En este momento, lo único que debes hacer es seguir en este estado de quietud y vacuidad a lo largo del tiempo que estimes preciso.
  10. Retorna: finalmente, cuando sientas que la práctica meditativa está completa, comienza a recuperar el estado mental normal. Para ello, comienza moviendo poco a poco los dedos de los pies y de las manos y haz leves parpadeos. Esto te dejará salir, poco a poco, del estado meditativo. A continuación, mueve el resto del cuerpo hasta recuperar el estado frecuente del mismo. A la hora de salir de una meditación es esencial que se haga poco a poco y consciente, en tanto que de lo opuesto podrías marearte y/o sentirte apabullado.

Con estos consejos para pensar y la meditación guiada que te hemos propuesto, aguardamos que puedas localizar la modalidad idónea para ti y que pronto visualices mejoras en tu salud física y psicológica.

Este artículo es meramente informativo, en Sabioz no tenemos capacitad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún género de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier género de condición o malestar.

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