Cómo duermen las ballenas y los delfines

La naturaleza siempre y en toda circunstancia resulta sorprendente y genera cuestiones que la ciencia se esfuerza por responder. Gracias a las nuevas tecnologías, podemos observar a los animales en sus hábitats naturales y así estudiar y entender muchas características particulares que hasta hace poco eran un misterio.

Por ejemplo, ¿de qué forma puede ser posible que los mamíferos marinos —como las ballenas y los delfines, que precisan aire para respirar igual que nosotros— puedan vivir su existencia en el agua? Y, si precisan aire para respirar, ¿de qué forma duermen las ballenas sin ahogarse? Si quieres aprender más sobre tal cuestión, no te pierdas este artículo de Sabioz, pues te contamos de qué forma duermen las ballenas y los delfines y por qué no se ahogan.

Cómo duermen las ballenas

A diferencia de los humanos, que no precisamos pensar para respirar, las ballenas respiran de forma voluntaria. Nuestra respiración es refleja a lo largo del sueño y también incluso proseguimos respirando aunque estemos inconscientes; por eso, nuestro cerebro consigue desconectar absolutamente al paso que dormimos y podemos conseguir fases de sueño profundo. No es así para las ballenas, que incluso durmiendo precisan ser conscientes de su respiración. Entonces, ¿no duermen las ballenas? ¿su cerebro no precisa descansar? La contestación a las dos preguntas es sí: las ballenas duermen y sus cerebros también precisan reposo.

La una gran diferencia entre los mamíferos marinos (las ballenas) y los terrestres (nosotros) es que los marinos cuentan con un cerebro que es capar de conectar y desconectar sus hemisferios independientemente. Nuestro cerebro, por contra, es inútil de marchar empleando únicamente uno de sus hemisferios. Esta particularidad de los mamíferos marinos, como los cetáceos, les deja dormir descansando únicamente la mitad de su cerebro. De esta forma, una parte del cerebro sigue alarma, se cerciora de que el animal respira, de que ningún riesgo le avizora y hasta le deja moverse al paso que duerme.

Esta forma de dormir tiene por nombre sueño unihemisférico de ondas lentas. Permite a los mamíferos marinos dormir por ciclos, alternando el hemisferio cerebral que descansa y el que sigue en estado de vigilia. Gracias a él, estos animales pueden sobrevivir a lo largo del sueño. Esta original forma de dormir tiene la desventaja de que difícilmente les deja llegar a la fase REM de sueño profundo y, cuando lo consiguen, dura apenas unos minutos.

Esta forma de dormir impide que las ballenas se aparten de la manada a lo largo del sueño, pues pueden seguir en movimiento unas a la vera de otras. Esta actividad a lo largo del sueño es esencial para los cetáceos, en tanto que minimiza la pérdida de temperatura anatómico por la frialdad de las aguas, algo que podría llevarlos a la muerte si permanecieran absolutamente quietos. Además, esto contribuye a la supervivencia de los ballenatos, que medran en movimiento a la vera de la madre al paso que son bebés. Gracias a una técnica que tiene por nombre natación escalonada, el ballenato se pon en una situación en la que la propia turbulencia del movimiento de la madre lo impulsa y lo mantiene a la vera de ella. Durante las primeras semanas de vida, la madre no puede detenerse en ningún momento, pues de lo opuesto el ballenato se ahogaría, en tanto que todavía no puede flotar por sí mismo.

Cómo duermen los delfines

El sistema que emplean los delfines para dormir es el mismo que el que hemos explicado con las ballenas. Su capacidad para marchar de forma alternativa con un solo hemisferio del cerebro hace que los delfines puedan disfrutar de múltiples ciclos completos de sueño al día (de aproximadamente dos horas cada uno de ellos).

Aunque los hábitos de sueño cambian conforme la especie, los delfines —a diferencia de las ballenas, que habitúan a dormir en aguas profundas y suben a la superficie para respirar—, prefieren dormir en aguas superficiales y algunos incluso flotan a lo largo del sueño. Un detalle curioso es que algunos delfines descansan en situación horizontal, pero otros lo hacen en vertical.

Sin embargo, los delfines tienen más características particulares, pues su sueño es más profundo que el de las ballenas y pueden conseguir la fase de sueño REM con mayor sencillez, aunque tampoco dura más de unos minutos. Además, duermen con un ojo abierto y otro cerrado; el abierto es el contrario al de la zona del cerebro que sigue en funcionamiento. La parte del cerebro que sigue lúcida no lo está al cien por ciento, pero sí es capaz de advertir movimiento y determinar cuando es necesario subir para respirar.

En el mar, quedarse quieto puede representar la muerte, motivo por el como la mayoría de lo delfines también se mueven a lo largo del sueño. Los machos adultos lo hacen en parejas y nadan muy despacio. Las hembras y las crías nadan en grandes manadas, emplean el sistema de natación escalonada y, además de esto, se alternan para observar los riesgos y obstáculos naturales.

Por qué las ballenas y los delfines no se ahogan cuando duermen

Para saber de qué forma duermen las ballenas sin ahogarse, has de saber de qué forma respiran. Su sistema respiratorio tiene pulmones igual que el nuestro y son proporcionales a su tamaño, o sea, sensiblemente más grandes que los nuestros.

El equivalente a nuestra nariz es un agujero que tienen sobre su cabeza y que está tapado con una membrana de piel llamada espiráculo. Según los especialistas, el movimiento de esta “tapa” es absolutamente voluntario, lo que quiere decir que el animal ha de estar consciente para poder abrir el espiráculo, respirar y entonces cerrarlo al zambullirse para que no entre agua en sus pulmones.

Es por eso que las ballenas y los delfines no se ahogan cuando duermen; su sistema respiratorio sigue cerrado y el agua no puede penetrar hasta sus pulmones. Es prácticamente imposible que un mamífero marino se ahogue al paso que duerme, aunque sí se puede ahogar por carencia de oxígeno si no respira a tiempo.

La morfología de los mamíferos marinos también ha desarrollado otras habilidades como una parte de su adaptación al medio marino:

  • Sus grandes pulmones les dejan tomar enormes bocanadas de aire.
  • Su organismo acepta niveles más altos de CO² que los animales terrestres, con lo que su cerebro tarda sensiblemente más tiempo en empezar el proceso respiratorio.
  • Son capaces de sostener su riego sanguíneo con “servicios mínimos”, pues cuando duermen su sangre solo fluye a los órganos y procesos vitales. Mientras duermen, su digestión, por poner un ejemplo, se detiene.

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