¿Dejar de fumar engorda?

A pesar de saber lo perjudicial que es el tabaco para la salud, muchos retrasan la resolución de parar de fumar por el miedo a aumentar de peso cuando se deshagan de este hábito perjudicial. Los estudios llevados a cabo confirman que hay muchos factores que pueden acarrear a una ligera subida de peso cuando se deja de fumar, pero que esto no es algo matemático que suceda inmediatamente en todas las personas y que, además de esto, se reduce una vez pasados los primeros meses y superados los síntomas que provoca el síndrome de abstinencia del tabaco. Conviene tener claro que superar la adicción al tabaco es de las mejores resoluciones que podemos tomar para sostenernos saludables y prolongar nuestra esperanza de vida.

Sigue leyendo este artículo de unComo para descubrir más detalles sobre la cuestión de si parar de fumar engorda y útiles consejos para evitar subir de peso al paso que te liberas del cigarrillo de una vez por siempre y en toda circunstancia.

¿Es cierto que se engorda al parar de fumar?

Dejar de fumar es una cosa que comporta muchos cambios en el organismo, afectando desde al sistema inquieto y las hormonas hasta el sistema digestible y el sentido del gusto y el olfato; y esta serie de cambios puede predisponer a ganar algo de peso a lo largo del periodo que dure el proceso de adaptación a la nueva forma de vida sin tabaco.

Varios estudios realizados han demostrado que durante los 4 o 6 primeros meses tras parar de fumar, se acostumbra a engordar unos 4 kilos de media, una subida considerada por los especialistas como “normal” debido a los múltiples cambios que experimenta el organismo, los que explicaremos con detalle más adelante. También es recomendable apuntar que esta ganancia de peso puede cambiar enormemente de una persona a otra, que no todas las personas tienen por qué engordar de forma matemática y que en aquellos casos en los que se observan aumentos de peso notables, la causa se encuentra primordialmente en los hábitos perjudiciales alimenticios del implicado y no tanto en el abandono del tabaco.

Además, como hemos apuntado al inicio del artículo, esta subida de peso se limita a los primeros meses tras parar de fumar, con lo que no quiere decir que se vaya a proseguirse engordando siempre y en toda circunstancia de una manera tan acelerada. De hecho, adoptando una dieta sana y haciendo ejercicio regularmente es posible mantenerse en el peso ideal y además incluso no engordar por fuerza durante los primeros meses sin tabaco.

¿Dejar de fumar engorda? - ¿Es cierto que se engorda al dejar de fumar?

¿Por qué se puede engordar al parar de fumar?

Tanto la nicotina como todos los componentes perjudiciales que contiene el tabaco tienen efectos deplorables en nuestro cuerpo y, cuando abandonamos este vicio perjudicial, el organismo cambia a muchos niveles, y son estos cambios los que pueden explicar por qué se acostumbra a engordar al parar de fumar, tal como hemos adelantado en el apartado precedente. A continuación, te detallamos qué ocurre en tu cuerpo cuando dejas de fumar y cuáles son los motivos que pueden provocar ese incremento de peso.

Metabolismo más lento

Cuando se deja de fumar, el metabolismo se normaliza y se vuelve más lento, lo que directamente influye en la quema de calorías, siendo esta menor que antes. Ten en cuenta que en una persona fumadora la temperatura es un 6% más elevada, lo como hace que el metabolismo se acelere y, al tiempo, que se quemen una mayor cantidad de calorías, como unas 200 más al día.

Por lo tanto, este es uno de los motivos que puede favorecer la subida de peso al dejarlo, pero que sencillamente se puede evitar si se lleva una vida sana en la que se incluya una buena rutina de ejercicio y una dieta en la que abunden los comestibles bajos en calorías.

Aumento del agobio y la ansiedad

El inconveniente más esencial que puede provocar un aumento de peso al parar de fumar, se encuentra en el nivel psicológico. La falta de nicotina en el cuerpo hace que este genere una mayor cantidad de adrenalina, lo como provoca una mayor necesidad de glucosa y además una situación de más agobio que puede derivar en un cuadro de ansiedad. Y todo este proceso es el que acaba aumentando las ganas de comer más comestibles y, singularmente, aquellos que tienen un mayor aporte calorífico, como dulces, pasteles, frutos secos, comestibles ricos en hidratos de carbono, etc.

Mejor asimilación de los nutrientes

Por otro lado, el sistema digestible además se ve favorecido cuando se deja de fumar. La ausencia de nicotina favorece la restauración de los jugos gástricos, los movimientos intestinales y, además de esto, se genera una mejor asimilación de los nutrientes que se ingieren. Con ello, el metabolismo de los nutrientes es sensiblemente más eficaz.

Mejora del gusto y el olfato

Al desamparar el tabaco, además se recupera la capacidad olfativa y gustativa perdida. Se comienzan a querer más los sabores de los comestibles y se disfruta sensiblemente más de el alimento, con lo que este mayor placer puede provocar que se desee comer una cantidad más elevada de comestibles y, por consecuente, llevar una dieta más calorífica que favorezca la subida de peso.

¿Dejar de fumar engorda? - ¿Por qué se puede engordar al dejar de fumar?

Consejos para parar de fumar sin engordar

A pesar de todo lo precedente, los especialistas insisten en que el miedo a engordar no puede ser determinante y separar la idea de parar de fumar, pues son sensiblemente más esenciales todos los beneficios que se consiguen a nivel de salud y bienestar. Además, teniendo presente algunos consejos como los próximos es posible ganarle la batalla al tabaco evitando que la ansiedad nos lleve a coger unos kilos de más. Presta atención a lo que te explicamos para conseguir parar de fumar sin engordar:

  • Llevar una dieta equilibrada y sana, en la como la cantidad de calorías ingeridas sea menos que la que se ingería cuando eras fumador.
  • Realizar 5 comidas al día ligeras para evitar picar entre horas.
  • Evitar el consumo de ingredientes estimulantes, como puede ser las bebidas con cafeína, pues van a aumentar la ansiedad por fumar o por comer más comestibles.
  • Quitar de la nevera y de la despensa todos aquellos productos hipercalóricos y sustituirlos por comestibles más sanos para que así tengas siempre y en toda circunstancia a mano tentempiés saludables y bajos en calorías en el momento en que te entre la ansiedad por comer.
  • Mascar chicles sin azúcar, recurrir a los palitos de canela o tomar infusiones relajantes para calmar la ansiedad.
  • Mantener la mente ocupada y aumentar la práctica de ejercicio para quemar más calorías y estar distraído durante más tiempo.
  • Buscar ayuda profesional en el en caso de que falte fuerza voluntad y no puedas superar la adicción tú solo.
¿Dejar de fumar engorda? - Consejos para dejar de fumar sin engordar

Este artículo es meramente informativo, en Sabioz no tenemos capacitad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún género de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier género de condición o malestar.

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