Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos

Las cosquillas son una excelente forma de hacer reír a un amigo, una pareja o cualquier ser querido. El vínculo establecido con la otra persona se robustece con este género de detalles. La vida acostumbra a tener momentos bastante difíciles en los que es difícil ser feliz, con lo que una buena actitud y una sonrisa son las mejores aliadas para ahuyentar las malas vibras cada vez que tengamos la ocasión.

Así, las cosquillas son una excelente forma de sacarle una sonrisa a una persona que quieres, ¿pero podría marchar con nosotros mismos? Lamentablemente, no podemos aprovecharnos de los beneficios de la risa haciéndonos cosquillas en nuestros puntos enclenques. En esta ocasión, en Sabioz te contamos por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos y por qué es tan simple hacer reír a el resto con ellas.

¿Es posible hacernos cosquillas?

Una de las razones por las cuales las cosquillas son eficaces cuando vienen de alguien más es por el hecho de que no te las esperas. Sin precedente aviso, el contacto es inopinado y pone nuestros sentidos en alarma. Además, tampoco puedes predecir dónde te van a tocar, con lo que la falta de seguridad es todavía mayor.

El inconveniente es que el contexto es muy, muy diferente cuando pretendes hacerte cosquillas a ti. El cerebelo es la parte del cerebro encargada de gran una parte de nuestra habilidad motriz y, cuando decides moverte, este genera una imagen precedente de de qué forma se verá y se sentirá el movimiento antes de realizarlo. De esta forma, es casi imposible sorprenderte con tu contacto, pues sabes de qué forma va a pasar, de qué forma se sentirá y en qué momento lo detendrás.

¿Y y si probases con otro objeto que no fuese tu mano? Si intentaras hacerte cosquillas con objetos como una pluma, podrías sentir un leve cosquilleo, pues es verdad que no puedes predecir la sensación. No obstante, sigues siendo capaz de predecir el movimiento, con lo que el contacto con tu piel no te ocasionará sorpresa, alarma ni esa sensación de inseguridad frente a los estímulos externos que no puedes inspeccionar.

Ahora, ¿existe alguna forma de engañar al cerebro para hacernos cosquillas? La verdad es que sí, pero no de forma muy práctica.

Los trastornos mentales y las cosquillas

Algunas personas podrían hacerse cosquillas a sí si sintieran que no cuentan con el control de su cuerpo. Por ejemplo, se ha registrado que los pacientes con algunos géneros de esquizofrenia pueden hacerse cosquillas a sí mismos durante periodos de alucinación, pues sienten que los movimientos de su cuerpo no son propios y, por lo tanto, no pueden predecirlos.

Incluso si en términos prácticos, es el esquizofrénico quien hace los movimientos, la percepción del yo se distorsiona y la persona deja de identificar sus acciones como resoluciones conscientes. Esta es la principal diferencia entre las personas que sufren este género de alucinaciones y el resto de la población. Y es que el cerebro se amolda a las experiencias y al ambiente, sabiendo distinguir entre las sensaciones provenientes de un acto propio y las que tienen su origen por algún elemento externo.

Engañando al cerebro: ensayos con cosquillas

Sarah-Jayne Blakemore, del University College de Londres[1], ha realizado ensayos para descifrar el funcionamiento del cerebro al paso que las personas procuraban hacerse cosquillas con el propósito de localizar una forma de engañarlo.

Para lograrlo, el equipo creó una máquina con la que los sujetos del estudio podían expulsar una espuma en la mano para hacerles cosquillas. Seguidamente, los estudiosos cambiaron el tiempo de reacción de la máquina para que no coincidiera con las predicciones hechas por las personas. Los resultados determinaron que, entre más impredecible era el tiempo de emisión de la espuma, los sujetos eran capaces de sentir más cosquillas.

Esto se debe a que la imagen creada por el cerebelo del movimiento ya no coincide con lo que pasa en la realidad. En consecuencia, la espuma sorprende al cerebro y causa una reacción más fuerte en el cuerpo.

Si quieres conocer más sobre la naturaleza de las cosquillas y sus efectos en el cuerpo, no vaciles en visitar nuestro artículo Por qué tenemos cosquillas.

Beneficios de las cosquillas

Los humanos no son la única especie que conoce las cosquillas. Algunos animales como los chimpancés y los gorilas además las practican como un juego singularmente extendido entre sus crías. Además, como en el humano, los grandes simios no consiguen hacerse cosquillas a ellos.

La risa y el contacto físico tienen una función social muy esencial en los humanos, razón por la como las cosquillas son tan populares entre amigos y seres queridos. Al reír y compartir sensaciones, las personas mejoran sus relaciones y liberan tensiones. También por tal razón, es difícil hacernos cosquillas a nosotros mismos, pues si lo procuramos, falta el factor social y el propósito del acto se pierde.

La etapa más sensible a sentir cosquillas es la infancia. Los progenitores aprovechan este juego para relacionarse con sus bebés con diversión. Seguramente muchos lo habrán hecho por entretenimiento, pero la verdad es que muchos son los beneficios de las cosquillas. Estos son algunos:

  • Favorecen al desarrollo de los sentidos.
  • Potencian las habilidades sociales.
  • Fortalecen la relación familiar.
  • Mejoran el estado de ánimo.
  • Crean un ambiente en el que prevalece la alegría.

Descubre más al respecto visitando nuestro artículo Cuáles son los beneficios de la risa.

Este artículo es meramente informativo, en Sabioz no tenemos capacitad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún género de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier género de condición o malestar.

Si quieres leer más artículos similares a Por qué no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos, te invitamos a que entres en nuestra categoría de Salud de la Familia.

Referencias

  • Blakemore, S (s/f). Research summary. Publicado por: Institue of Cognitive Neuroscience, UCL. Consultado el 13/11/19. Disponible en: https://www.ucl.ac.uk/icn/people/sarah-jayne-blakemore
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